Tu zapato de cristal
Soy culpable de nombrarte
como reina de mi olvidado reino,
con tu corona hecha de mis sonrisas
en mi mundo decorado de alambre y crepé.
Princesa que entraste a quemarropa en mis sueños,
haciéndome tu dueño,
olvidando tu zapato de cristal
cada noche,
cuando volvías al mundo real.
Tu, amante sin piedad,
llegaste para poner en calma
mis mas de mil despertares en soledad,
insuflando vida en mi alma.
Compre ilusiones para ti,
en la calle del olvido, en el mercado de mi mente,
donde mi corazón vomitaba en una esquina,
y mi autoestima, demacrada y vencida,
pasaba droga enfrente.
Cielo mío, de tu boca me hice adicto,
por tus caderas me convertí en enfermo terminal,
me agarraste fuerte, hiciste de mi un convicto,
recorriendo contigo los caminos de este mundo irreal.
Y fíjate, mi amor, que todo esto es solo un pensamiento,
llegara el día en que se haga realidad.
Mientras tanto,
te arrancare tantas sonrisas como me permita el tiempo,
hasta el momento en que tu boca y mi boca se junten,
rompiendo el infinito a través de las estrellas
de este cielo que nos protege y nos acaricia con ellas.
0 comentarios:
Publicar un comentario