Sobre el escenario
Enredos de cable someten mis pies distraídos,
mis ojos desorbitados se acostumbran a las luces y caras expectantes,
mis oídos, al murmullo de bocas secas, roncas y maltratadas,
quizás desgastadas por el humo de una droga adulterada.
Un suspiro en silencio, para recordar al que me arropa desde arriba
tanto como estas guitarras que a mi lado desafinan.
Va por ti, señor, por tus días,
por aquellos malditos segundos que al final ya te mordían.
Rock en mis venas, rock en mi almohada,
rock en mis días, mi vida, muy bien malgastada.
Acaricio mis cuerdas vocales con la voz,
dadme un segundo, e irrumpirá en vuestras cabezas sin pudor.
Un sorbo de veneno pa´ mi ser,
el ruido comienza, y la gente a enloquecer.
Un público, de corazones robados y corazones ladrones,
se arrancan, su euforia del día a día, con dos cojones.
Comienza, titilante mi voz,
palpitante, huesos y corazón,
de piedra, el semblante,
rasgado, mi amor.
Pero estas tú ahí,
paloma mensajera con carmín,
dando fuerza a cada nota,
sonriendo para mí.
Hoy, salimos victoriosos de aquí.
Mañana, pasado, al otro,
Quizás, yo sea tu florero,
Y tú seas mi jardín.