En un terreno baldio
Por aquel entonces,
solo quería privar hasta el amanecer,
solo quería ir volando hasta tu cielo de enebros,
olerte y saber que nunca te tendría,
con eso m valía.
Pero un día desperte,
sabanas pegadas,
un poco con mal pie,
pero algo me decía
que iba a suceder.
Tu proposición fue inmejorable,
por supuesto yo acepte.
Primer beso,
diste la vuelta a mi mundo,
en una décima de segundo.
Si el cielo me quería de rodillas,
sin pensarlo me pondría a sus pies,
por volver a besar tu boca,
por volver a rozar tu piel.
Agarrado de tu mano, el mundo nos pertenecía.
Por aquello, en este momento, sin fin de locuras haría.
Pero no adelantemos acontecimientos, lo bonito aún duraría.
Firmamento, Sol y Luna, el trío calavera,
estaban de acuerdo conmigo, en que tu preciosa cabellera,
debería estar en el cielo, cabalgando sobre una estrella.
Fueron pasando días, semanas, meses,
lo mío por ti crecía.
Pero algo dentro de ti,
susurrando, ya te decía,
que esta maquina de engranajes perfectos,
tarde o temprano, fallaría.
Terreno baldío, famélico abismo,
este mundo moría,
pero estabas tu,
y yo feliz me decía:
"Estate orgulloso de ti mismo".
Pero un día llegaste, sin pudor,
pronunciaste esas trágicas palabras,
que yo nunca imagine antes,
y te fuiste, al mismo paso que viniste.
Ahí me quedo yo, solo, solo, solo,
sin saber que hacer, que decir, que pensar.
Murió el duende, el arte, mi Dios, mi fe,
murió hasta aquel pobre, triste y desolado atardecer.
Solo me quedaste tu, soledad,
la que nunca falla, ni se aleja, ni se va.
Y agarrado a tu cintura,
de la mano de una copa de vino,
me entregué al más miserable olvido,
de este puto terreno baldío.
¿Por qué enamorarse si sabes cuan doloroso será el final?
Porque fué jodidamente bonito mientras duró.
0 comentarios:
Publicar un comentario