domingo, 17 de octubre de 2010

Derrumbemos el muro de Berlín

Rebusco en enciclopedias la jodida frase mágica,
reviento diccionarios llenos de palabras trágicas,
no está, huyó, la lírica y semántica,
se lo que quiero, pero hay un nudo en mi garganta.

Centímetros, milímetros a veces,
rozo todo tu cuerpo, mmm, tus labios, me estremeces.
Tú y yo, solo dos, y una absurda canción,
a oscuras por momentos, tus labios son mi voz.

Mi corazón de uñas y dientes va hacia ti,
asalta el tuyo rodeado por el muro de Berlín.
Sonríes, ya está, lo conseguí,
-Que va, chaval, otra foto pa’ tu colección de ratos sin mí.

Cada vez todo más negro,
solo tus ojos iluminan mis nervios,
mi inseguridad,
pero que le voy hacer, no aguanto más,
necesito tu boca, es mi droga pa’ volar.

Me quedado sin recursos en mi armario,
qué pena haber quemao los diccionarios,
ahora las palabras se perderán en el tiempo
y no podre decirte todo lo que siento.

Tu autobús, pitufa, ya viene otra vez, rompiendo la noche y la magia,
y ahí queda este muñeco de yogurt y de papel, con su ilusión y sus desgracias.


jueves, 4 de febrero de 2010

Un final en un planeta llamado "te quiero"

Un gran final siempre conlleva un pequeño comienzo.
Pero este final es muy pequeño, ínfimo, desnudo,
apenas respira por sí mismo.
Totalmente indefenso ante la puerta del paro,
en una ciudad derruida,
del único y minúsculo país
de ese planeta desgastado por mil batallas,
un planeta llamado “te quiero”.

Un final que se muere de miedo, ante lo que le espera allá afuera.
Un final, que claro, escuece mucho más al ver tu sonrisa
entre los dedos de las manos que sujetan mi cara,
que desde entonces va en caída libre
en busca de otro ostión que palie el dolor del presente.
Un final, que por supuesto, escuece muchísimo más
porque tu mes se ha escondido en la cajita
de los cuatro recuerdos felices de esta vida.
¿Qué jodido, verdad?

Tu carita de no haber roto un plato, mientras duermes,
se aleja de mi fría cama,
de la cama gigante de un hotel de lujo,
del asiento trasero de mi coche bajo la luna de invierno.
Que fácil era soñar contigo, contigo al lado.
Que difíciles son los sueños, cuando la realidad te da un palo.

Ojeo las fotografías y me pregunto si fui un ocupa en tu vida,
un ingenuo tocado por la suerte,
alguien que supo pulsar el botón adecuado y siguió la corriente.

Mis lágrimas tienen sed, mis palabras se emborrachan de tus días,
ya no llueve nunca, antes, contigo, siempre llovía.
La nieve se derritió, con tus pisadas junto a las mías,
el mundo se quedo más triste que yo, otro amor se le perdía.

Un gran final siempre conlleva un pequeño comienzo.
Con un pequeño final, ¿Ahora cómo cojones empiezo?