viernes, 19 de agosto de 2011

No te suelto de la mano

Una tarde más de verano,
sudando aburrimiento,
extrañando una sonrisa,
cara de que el tiempo pasa,
pero que pesa menos a tu lado.

Cara que cambia y se alarma,
se torna gris, se funde con el calor de la estancia,
un único mensaje, ciclón, voraz, aterrador,
una hostia atroz que me sume a su vez en la ignorancia.

Ya derrumbamos el viejo muro de Berlín, y lo que nos costo,
ya nos bebimos las desgracias, y brindamos en su honor,
pero ahora el barco se nos hunde, y no llevamos flotador,
la marea se lleva mil momentos de la mano,
no temas, no te suelto, corazón.

Y ese chicle infinito se marcho pegado a tu suela,
mientras todo aquí reventaba bajo un aguacero de “porques”…
hoy el mundo y las calles tal vez duelan,
mañana, pasado y al otro, arderá siempre la llama de ese ayer.

Como dijo la canción:
Gracias por venir “al País de Esto Nunca Va a Pasar…”


sábado, 7 de mayo de 2011

Como una estrella que se acaba de apagar

El aire se estaba enrareciendo;
Casi un lustro de perrerías.
Rebusqué a mi musa entre cientos,
¡qué escondida estabas, jodía!

Deje de tirar papel a la basura con frases que se perderían,
el poeta se ahogaba en el vaso, el borracho en tus sabanas frías.
La tinta ya echaba de menos fracasos,
la pluma los polvos del medio día,
armarios con poca ropa, para salir al paso,
camisa y corbata, y alguna absurda letanía.

Mujer de medio pelo, cuarto de polvo, cero de amor,
se dejaban embaucar todas con una ingenua exhortación;
aburrido de cabalgar por las lindes de ese corral,
busco la oveja negra del rebaño que me haga vibrar.

No estás en el whisky, no estás en el ron,
te vas detrás del cigarro reglamentario
que marcaron los gemidos de una voz.
Ojeo por los cielos, me canso de buscar,
me bajo un rato a los infiernos, me pierdo un poco más;
Remuevo un poco de tierra, me desahogo por el mar,
pego la vuelta al mundo, lo juro, sin apenas disfrutar.

Después de mil andadas, me propongo a descansar,
me tiro a la “bartola”, muy maja y muy servicial.
Levanto un ojo a la mañana. Aquí, todavía no estás.
Revuelvo todos los bares, detrás de una barra, quizás.

De repente, sin hacer ruido,
pequeña como una estrella que se acaba de apagar,
luces fuerte a vera, acabas de aterrizar en mis venas;
Simplemente, brutal.
Insulino-dependiente de tus labios al besar,
drogadicto de esta locura, que acaba de comenzar.


LUEGO TE QUEJAS Y HACES CANCIONES...

Te veo en el infinito, perdido y cansado,
a la sombra de un naranjo del mes de marzo,
arropado en los recuerdos de amores sufridos,
enredado entre las algas de sueños revenidos.

A cuestas tus anhelos, tus canciones y los versos,
y puesta la sonrisa desde que entras por el metro;
caminas, cabizbajo, contando uno a uno los pasos
que te alejan sin remedio de tu corazón callado.

Me hablas en la noche y me miras asustado:
Te dejaste tu musa olvidada en algún lado…

Llamas a la Luna, que acompaña tus talones
buscas una cura dentro de unos ojos marrones.
dejas, paso a paso, relojes en el camino,
castigas con lágrimas las baldosas del destino.

Desgastando tus zapatos y reuniendo moratones,…
¡Ais! Y luego te quejas y haces canciones…