lunes, 28 de septiembre de 2009

La noria gira

Colgado de los vientos que sprintan entre las nubes,
viven mis momentos, vuelan mis segundos, sufren mis ideas.

Mis ojos rememoran, mirando al eterno vacio,
cientos de arcoíris bajo el aguacero de arena de este maldito reloj,
cascadas que sepultan mi alma llenando mis pasos de plomo,
andadas pesadas con bambas desgastadas
por asfaltos de lava y cuchillas escarpadas.

Alarmas mañaneras memorizadas por mis oídos de tanto azuzar,
agujas segunderas incandescentes derriten franjas horarias sin cesar,
amores que llegan,
billetes que se van,
circulo vicioso desbocado, imposible de frenar.

Peso irrefutable, inequívoca realidad,
el tiempo muere, la noria, gira.
La mas jodida ancla de los barcos de nuestras vidas.


Cobarde

Eres, impulso por el día,
de noche, cero monotonía.
Vale más tu dulce voz
que un gemido barato,
un gesto de complicidad
que cuatro jodios garabatos.

Robaste mi corazón,
y lo incineraste en tu pasión,
para empolvar tu cara, tus ojos, tu sonrisa,
con los restos que quedaron en mi pecho
de sus calientes y efímeras cenizas.

Me apetece demasiado beber de tus labios,
explotan mis ganas ya que solo puedo mirarlos,
y me quedo en mi silla, tarde tras tarde,
queriendo gritarme cobarde,
queriendo arrancarme y besarte.

Papeles manchados de rock and roll,
se amontonan arrugados en la basura.
No m sirven pa olvidarte,
no m sirven pa ganarte,
no m valen ni para un escenario sin arte,
al subir a dispersarme de algún quehacer,
solo salen palabras enterradas antes de nacer.

Provocas la muerte de mis estrofas, la euforia de mis latidos,
desbocas mis madrugadas de alcohol hasta que solo quedan ladridos.

Tal vez, un loco,
seguro,
un maldito cobarde.