LUEGO TE QUEJAS Y HACES CANCIONES...
Te veo en el infinito, perdido y cansado,
a la sombra de un naranjo del mes de marzo,
arropado en los recuerdos de amores sufridos,
enredado entre las algas de sueños revenidos.
A cuestas tus anhelos, tus canciones y los versos,
y puesta la sonrisa desde que entras por el metro;
caminas, cabizbajo, contando uno a uno los pasos
que te alejan sin remedio de tu corazón callado.
Me hablas en la noche y me miras asustado:
Te dejaste tu musa olvidada en algún lado…
Llamas a la Luna, que acompaña tus talones
buscas una cura dentro de unos ojos marrones.
dejas, paso a paso, relojes en el camino,
castigas con lágrimas las baldosas del destino.
Desgastando tus zapatos y reuniendo moratones,…
¡Ais! Y luego te quejas y haces canciones…
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