domingo, 17 de octubre de 2010

Derrumbemos el muro de Berlín

Rebusco en enciclopedias la jodida frase mágica,
reviento diccionarios llenos de palabras trágicas,
no está, huyó, la lírica y semántica,
se lo que quiero, pero hay un nudo en mi garganta.

Centímetros, milímetros a veces,
rozo todo tu cuerpo, mmm, tus labios, me estremeces.
Tú y yo, solo dos, y una absurda canción,
a oscuras por momentos, tus labios son mi voz.

Mi corazón de uñas y dientes va hacia ti,
asalta el tuyo rodeado por el muro de Berlín.
Sonríes, ya está, lo conseguí,
-Que va, chaval, otra foto pa’ tu colección de ratos sin mí.

Cada vez todo más negro,
solo tus ojos iluminan mis nervios,
mi inseguridad,
pero que le voy hacer, no aguanto más,
necesito tu boca, es mi droga pa’ volar.

Me quedado sin recursos en mi armario,
qué pena haber quemao los diccionarios,
ahora las palabras se perderán en el tiempo
y no podre decirte todo lo que siento.

Tu autobús, pitufa, ya viene otra vez, rompiendo la noche y la magia,
y ahí queda este muñeco de yogurt y de papel, con su ilusión y sus desgracias.


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